English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

28 de febrero de 2012

Madrid.


 No hemos podido coger el tren. No sé, quizá es alguna oportunidad, otra vida o simplemente una casualidad. Es difícil dejar de pensar en el que hubiera pasado si hubiéramos cogido ese tren. Lo más seguro es que ahora mismo esté veloz por las vías, haciendo ese incansable ruido de traqueteo. Lo más normal es que una mitad duerma apoyada en el frío cristal de la ventana y que la parte esté leyendo, llamando o escuchando música. Yo estoy sentada en la butaca de un autobús, me he cogido la ventanilla y he tenido que correr la cortina porque el sol no me deja escribir en condiciones.
Me siento culpable y todavía no hemos llegado. Por un lado me alegraría que en ese tren no ocurriera nada. Por otra, me alegraría saber que ha pasado y yo no he montado ahí. Hay de todo por lo que puedo ver, hay como mínimo tres razas, hay enamorados y desenamorados, gente que se conocerá hoy, gente que se peleará hoy, pero siempre he tenido la certeza que las cosas que quedan por hacer siempre hacen más daño que las que ya se han hecho. Estas cuatro horas han sido las más largas que yo jamás he vivido, he tenido que cerrar los ojos en varias ocasiones para no mirar el horizonte. En Castilla-La Mancha todo es llano, todo es tan aburrido, la tierra marrón y el cielo azul. Tal vez sea tan aburrido como esto que estoy escribiendo.
Cuando llegas a Madrid, inmediatamente te sientes presionado, como si la gente no supiera que estás ahí plantada de pie con una maleta en la mano, como si no supieran que existes, pasan por tu lado rozándote la tela del jersey y tú no lo entiendes, no lo entiendo. Yo miro la cara de las personas, las miro y luego me fijo en ellas cuando se van, son miles de caras al día y no logro recordar, soy más de espacios grandes y vacíos. Las idas siempre duelen, sea de donde sea siempre queda en ti una pequeña parte de ese lugar, en mí, ese síntoma de añoranza se multiplica por mil. Millones.
Ayer barajé todas las posibilidades que tenía de volver al mismo lugar y ver las mismas personas y sinceramente, los imposibles no existen. Digo ayer porque llevo varios días dándole vueltas y escribiendo todo lo que me viene a la mente para escribir, todo esto es el fruto de tres días con los dedos sobre el móvil. Luego me quedo parada, cambio de tema y me relajo, ando por las calles de Madrid con un café en la mano que ha costado más de lo normal, le he echado canela, vainilla, azúcar y chocolate, no me gusta esta mezcla pero creo que en el precio entra la suma de todos esos botes. No puedo con la prisa de la gente, ni con la prisa con la que me obligan a apartarme para que puedan pasar con total libertad.
Caminé hacia la vía número seis, volví la cabeza un poco hacia los lados para ver a quien yo imaginaba ver y entré con los cascos colgados del cuello.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Viaje a Madrid, viaje interior. Viajes que nos hacen tomar el pulso a la vida...a nuestras vidas, a todas las vidas.Magnífico fluir de conciencia...
El texto de NYC será espectacular...Antes de que empieces la carrera ;)

Besos mil:

La tita_Isa

Eva Padilla. dijo...

tita, el texto de NYC no creo que lo pueda escribir si me sigues dando largas, aunq te tomo la palabra:D jajajaa
un beso(L)