Paré a mitad de camino olvidando por qué andaba.
Miré a mi espalda y estaba vacío.
Miré adelante y solo vi bosque.
Pero miré arriba y lo vi claro.
¿Por qué te perseguía en horizontal?
¿Por qué torcía en plano?
¿Por qué no estoy escalando?
¿Por qué no subo a buscarte?
El otro día me puse triste porque sigo atrasando el momento.
Y me di cuenta de que, antes de que te fueras, también lo hacía.
Me arrepentí de ello el día 10.
Un mes después sigo haciendo lo mismo,
solo que con tu casa vacía.
Al día siguiente a tu partida pensé que lo justo era que permaneciese así.
Sin ti pero con tus fotos,
con las de todos.
Vacía pero llena.
Un mes después no me atrevo y debería.
Sigo andando en línea recta cuando claramente tú me esperas arriba.
Y para llegar allí tengo que entrar por la puerta.
Quiero tu camisa pero tengo que ir a por ella.
Así que, mientras tanto, ella descansa allí colgada.
Y yo sigo en tierra firme.
Esperando en el umbral.
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